miércoles, 10 de septiembre de 2014

Sentimientos de papel. Capitulo 4





Capitulo  4



Estaba bajando las escaleras con mi mochila negra al hombro, cuando vino Drake con sus amigos.
-Hey, Angelo. ¿Qué tal el primer día? ¿Aburrido verdad? Jaja – me dijo con una sonrisa en la cara-
- Hola. Muy bien, gracias
-Oh… ¿Por qué tan frío conmigo? – dijo con una risa sarcástica.
-¿Frío? Yo no soy frío.
-jaja entonces, ¿te caigo mal?
-Mm…puede..
-¡Ja! Venga, dejemos ya las bromas – dijo golpeándome en el hombro, parece que le ha gustado mi hombro, le cogió cariño- Mira estos son mis amigos: Jack
-Hola, ¿Qué tal?
-Hola…
-Él es Lysandro
-Buenas – me saludó guiñándome un ojo
- Y él Raúl
-hola 
-Hola a todos, un placer...
-Igual – dijeron los tres al mismo tiempo-

Seguimos bajando las escaleras hasta llegar a la planta baja, y salir a la calle a comprar algo para el desayuno. Salimos juntos hasta la puerta:
-¿Tu que harás ahora Angelo?
-Pues…iré a comprar algo de comer.
- Ah…nosotros nos iremos  a dar una vuelta, ¿Te vienes?
-No, gracias.
-¿Por qué? – dijo con un tono burlón 
- Me apetece estar solo, e ir a comprar algo, gracias. – dije secamente-
-Bueno…como quieras, ¡Adiós!
-Adiós

Por fin se fueron, no terminaba de caerme bien aquellos chicos. Entonces fui a dar un paseo a ver si encontraba algún sitio donde comer algo. Y pase por una pastelería no muy lejos del instituto, llamada Sweet moment,  donde había mucha gente en la puerta y dentro comprando, tenían pizzas, baguetes de tomate, y cualquier tipo de dulces. No tenían mala pinta, así que me decidí a comprarme algo allí. Entre y me puse a esperar la cola, el local no era muy grande y no había mucho espacio. Después de unos minutos por fin me tocó, ya me estaba desesperando un poco, me compre una pizza. 
Salí de la pastelería con mi pizza, y me fui a una plaza que había cerca de la pastelería y me senté en un banco a terminarme la pizza. Al terminar la pizza, me fije en una chica que estaba sentada sola en el banco de al lado, llevaba unos vaqueros oscuros, con una camiseta verde que tenía escrito “BLAH BLAH BLAH”. Tenía el pelo largo, liso, castaño oscuro, y piel clara. No le podía ver sus ojos ya que estaba mirando hacia el otro lado.  Se la veía triste, tenía la mirada perdida, tenía un libro en las manos, alcance a ver el titulo que que decía “Dos velas para el diablo”, era el mismo que me estaba leyendo, era un buen libro.

Me quede mirándola, no sabía porque, pero me llamo la atención aquella chica. Era guapa, pero tenía algo que no tenían las demás chicas. Quería acercarme a saludarme, pero me daba algo de vergüenza, ¿Y si no quiere hablar conmigo? ¿Y si le molesto al hablarle? ¿Y si no la volvía a ver? No sabía qué hacer, por un lado quería hablarle y conocerla, pero por otro, me daba miedo por si me respondía de mala manera.
Mientras la miraba, ella giro la cabeza, y dirigió su mirada hacia donde yo estaba, se quedo unos segundos mirándome, la sonreí y ella me devolvió la sonrisa. Aparto la mirada y miro su reloj, y debía de ser la hora porque se levantó y se dirigió hacia el instituto.
Me quede allí sentado, pensando, ¿Quién sería aquella chica? Mire el reloj y vi que ya era la hora de volver a clase, y me fui corriendo para no llegar tarde a clase.









 Llegue al instituto y me dirigí hacia el aula de lengua que estaba en la primera planta, esta vez no tenía que subir muchas escaleras. Como llegue un poco tarde, ya casi todas las mesas estaban ocupadas y me tuve que sentar al final, no me gustaba sentarme tan al fondo.  El profesor de lengua, George, un chico joven, iba con unos vaqueros con una camiseta de rayas blancas y rojas. Después de presentarse, empezó a explicar el tema de literatura. 
Esta hora se me hizo eterna, no dejaba de pensar en aquella chica, ¿Cómo se llamaría?  ¿la volvería a ver? Espero que sí, y poder hablar con ella. Mientras estaba sumido en mis pensamientos, sonó el timbre, y ahora tenía que ir a clase de español, y por suerte el aula estaba en frente de la de lengua, ¡no tenía que subir más escaleras!
Entre en clase y me senté delante del profesor, se me daba bien el español, ya que viví un  año en España. La profesora que entro, debía de tener unos treinta años, vestía unos pantalones ajustados negros con una camiseta azul turquesa y unos tacones azules. Empezó la clase hablando en español, luego se centró en mi porque le parecía que entendía mejor el español que los demás alumnos, y me pregunto un poco de mí, de donde era, porque estaba en Australia…
Luego el resto de la clase siguió con normalidad, como era el primer día solo estuvimos hablando en español entre todos. Y entonces tocó el timbre, y ya solo me quedaba una hora más y podría volver a mi casa.
Ahora por desgracia me tocaba gimnasia, odiaba gimnasia, era la peor de las asignaturas. Baje las escaleras y fui hacia el patio.  Allí me encontré una profesora bajita, con el pelo corto y negro como el azabache, tenía gafas, y llevaba puesto un chándal. Estaba esperando a que bajara la clase, al parecer yo había llegado el primero. Al verme me saludo, no muy amablemente, y me dijo que me sentara a esperar al resto de la clase para poder empezar. Los siguientes que llegaron fueron el grupito de cuatro, Drake, Lysandro, Jack, Raúl. Se sentaron junto a mí, y se pusieron a hablar, yo apenas les hacía caso. Al rato llegó el resto de la clase, y pudimos empezar la clase. Primero la profesora se presentó, se llamaba Amelie. Después de la presentación nos mandó a jugar a cualquier juego que quisiéramos. 
Al terminar la clase, cogí mi mochila y me fui hacia la calle a esperar que me recogiera mi madre. Al estar esperándola, vi a la chica del banco esperando en una esquina, con los brazos cruzados y la mirada hacia la carretera. Iba a acercarme para saludarla, pero justo en ese momento llegaron sus padres y se fue, se me escapo una valiosa oportunidad.  Y después de unos minutos llego mi madre con el coche a recogerme y llevarme a casa. Estaba cansadísimo, tenía unas ganas de tirarme a la cama y dormir durante varias horas seguidas. 
Al llegar casa, me senté en la mesa de la cocina, y disfrute de una maravillosa comida del Burger King, ya que mis padres como eran periodistas no tenían mucho tiempo de cocinar. No me gustaban mucho las hamburguesas, pero como no había otra cosa, pues había que comer hamburguesa. Mi padre estaba en silencio como siempre, y mi madre intentaba dar conversación.
- ¿Qué tal las clases, Angelo?
- Bien, harto de subir y bajar escaleras, pero bien.
- ¿Tuviste clase en las últimas plantas?
- Si, y en las primeras
- Así haces ejercicio ya que no te gusta hacer gimnasia…
- No empecemos mamá
- Si, hijo. No quiero que nos peleemos.
- ¿Y papa? ¿Qué le ocurre?
- Solo está cansado, tuvo mucho trabajo hoy.
- Si, solo eso. No te preocupes Angelo. Hoy tuve una larga reunión, y mucho papeleo.
- Está bien papá 

Terminé de comer y me fui a dar una ducha, y mi madre gritándome:
-¡Se te va a cortar la digestión!
-Bah…no pasa nada, estaré bien mami, deja de mimarme, ya no soy un niño
-Ah…vale, entonces ya no te mimo, no te comprare el Iphone
-¡No mama! ¡Mi iphone! ¡Yo lo quiero! – le dije medio triste y medio cachondeo-
-¡Entonces te mimare! – dijo riéndose 
-Ay…está  bien, mama.
Me metí en la ducha, y me quede allí un buen rato, ya necesitaba una buena ducha relajante. Salí y me seque, me puse una toalla en la cintura, y me fui hacia mi cuarto. Me puse unos pantalones cortos y me tumbe en la cama. Y al rato me quede completamente dormido, hasta que llego algo que me tiro una almohada a la cabeza, resulto ser mi padre. ¡Sera bestia! Podría despertarme de una manera más delicada.  
- ¡No seas vago! Ponte a estudiar ya – me gritó-
- ¡Vale, vale!  - y le tire otra vez el cojín-
Y se fue y me dejó solo en mi habitación. No tenía ganas de estudiar, ¡era el primer día de clase! Y me volví a tumbar en la cama un ratito más. Y me despertó mi padre otra vez, esta vez fue a la hora de cenar. Me había quedado dormido toda la tarde, ¡Sí que tenía sueño!
- ¡Tu! No has estudiado nada esta tarde – me grito mi padre
- Papa, hoy era el primer día no tenemos deberes, ¡Dejame!
- Bueno… ¡pero por ser el primer día! ¡Mañana te quiero ver estudiando!
- Si, papá – le conteste con cara de sueño
- La cena está lista, vente
- Okey 
Y me fui a cenar, tuvimos, esta vez, pizza. Como siga así, engordare. Al terminar de cenar, ya que no tenía sueño porque me pase toda la tarde durmiendo, me fui al salón a ver un rato la tele.

Estuve un rato haciendo zaping hasta que encontré un programa que estaba interesante, The walking dead,  me quede viéndolo hasta que acabó, que fue casi a la una de la madrugada. Cuando terminó apague la tele y me fui a mi cuarto a dormir. Me tumbé, me puse los auriculares y me puse a escuchar música hasta que me quede profundamente dormido. 

domingo, 7 de septiembre de 2014

Sentimientos de papel. Capitulo 3

Pasaron unos días, y llego desgraciadamente el día de volver a clase. De nuevo el maldito despertador sonó a las siete y media de la mañana, me levante y fui hacia el cuarto de baño, me lave mi cara, me seque con la toalla y me mire al espejo, y vi mi rostro con mis ojos azules, mi pelo negro brillante y largo, mis dos piercing, uno en la nariz y otro en el labio, también tenía un pendiente en mi oreja izquierda. No es por ser narcisista ni nada parecido, pero soy guapo. Y me fui a mi cuarto a pensar en que ponerme hoy, me quede en frente de mi armario mirando mi ropa, al final me decidí en unos pantalones color granate con una camiseta de manga corta blanca con una cruz negra en el medio. Me fui a peinar cuando mi padre toco en la puerta diciéndome que me diera prisa, que íbamos a llegar tarde.  Salí del cuarto de baño, cogí la mochila y nos fuimos al instituto.  Íbamos en el coche en un completo silencio, solo se escuchaba la música de la radio de fondo. Al fin llegamos al instituto, todo el mundo me miraba con curiosidad, con risitas a mis espaldas, y cuchicheos, algunas chicas me miraban con una sonrisa y me saludaban, por desgracia no tenia tiempo de hablar con ellas, estaba en busca del director perdido. Fui hacia el despacho del director cuando me tropecé con un imbécil despistado, que tenía el pelo rojo, con una cazadora de cuero con una camisa roja debajo, con unas pintas de rebelde. 
-¡Ten cuidado imbécil! – me respondió de mala manera
- ¡Has sido tú el que vino a empujarme! Deberías pedirme disculpas, idiota.
-¿Quién te crees que eres para insultarme, niñato?.
- El mismo que te romperá la cara como sigas faltándome el respeto.
-Jaja, ¿tu romperme la cara? El que te romperá la cara seré yo, nadie se atreve a meterse conmigo.
-Pues yo seré el primero en hacerlo – dije con una sonrisa malvada
-Jaja me caes bien chico, tienes un par de huevos no como los demás. ¿Eres nuevo, verdad?
-Si – le respondí fríamente, me sorprendió ese cambio tan repentino-
-Seremos buenos amigos tu y yo – me dijo dándome unas palmadas en la espalda- ¿Cómo te llamas?
- Me llamo Angelo.
- Yo soy Drake, nos llevaremos muy bien Angelo, ya nos veremos  por ahí.
Se fue y me dirigí al despacho del director, estaban a punto de comenzar las clases y ya llegaba tarde, espero que no me caiga una buena.

Entre al despacho, y ahí se encontraba el director, sentado mirando unos archivos. Toque en la puerta para que me escuchara y alzo la mirada hacia  mí:
- ¡Hola! Tú debes ser Angelo, el chico nuevo, ¿verdad?
- Sí, soy yo 
- ¡Bienvenido al instituto Cervantes!
- Muchísimas gracias, señor…
- Señor Smith. Este es tu horario y tus aulas, ¡espero que no te pierdas! Aquí tienes un mapa del instituto por si acaso…- mire el mapa de arriba a abajo y era enorme..Dios mío, ¡Lo que tendría que correr aquí!-
- Gracias señor Smith
- Si tienes algún problema, no dude en avisarme. Adiós y que tenga un buen día.
- Claro señor. Muchísimas gracias, ¡Adiós!

Tras comprobar el horario vi que tenía matemáticas en el aula 15, dios, esa aula estaba en el cuarto piso,  ¡que fastidio!, tener que subir escaleras desde el principio…
Al fin llegue al aula, ya habían empezado la clase, ¡el primer día y ya llego tarde! Toque a la puerta y pregunte si podía pasar a lo que el profesor me respondió que pasara y me sentara en alguna mesa libre. Mientras miraba donde sentarme, vi a Drake pasando de todo, por lo menos ya conocía a alguien, aunque fuera un idiota…

Después de la clase de matemáticas, me tocaba Química en el laboratorio de química en la segunda planta, ¡otra vez bajar!, podría haber un ascensor para los alumnos por lo menos…
Llegue al laboratorio a tiempo, me senté en una mesa de la segunda fila, y esperé a que llegara el profesor. Al cabo de unos minutos, llego una mujer, la cual debería ser la profesora, alta, rubia y bien formada, con una carpeta llena de papeles, estaban desorganizados, parecía algo desordenada. Al empezar la clase, se presentó y comentó que íbamos a hacer este curso. Se llamaba Miriam. Y después de la presentación y de comentar que íbamos a hacer este curso, en el resto de la hora que quedaba, se puso a empezar a explicar el tema.

Después de química, me tocaba Biología, en la primera planta, ¡a bajar más! Entre al aula, y me senté en una de las mesas libres en la tercera fila, no había todavía muchas personas y el aula era bastante grande, esta vez el profesor tardo menos en venir. Era un hombre mayor, con el pelo blanco, bajito y con gafas, se llamaba Santiago. A mi lado se sentó una chica morena, delgada, con piel blanca y ojos color café, no dejaba de mirarme, como el profesor no estaba muy atento pudimos cuchichear de algunas tonterías, la chica era muy superficial, solo me hablaba de ropa, de pelo, y a mí las chicas tan así no me van.  Entonces sonó el timbre y por fin pudimos salir al recreo.

lunes, 1 de septiembre de 2014

Sentimientos de papel. Capitulo 2

Capitulo 2




Era una tarde fría de cuatro de enero, otra vez me tenía que mudar, por culpa del trabajo de mis padres, siempre de un lado a otro. Ojala que no tuviéramos que mudarnos más. Otra vez otra ciudad desconocida; esta vez fuimos a Sídney, Australia. Lo bueno de mis padres es que podía conocer mundo, al tener que estar viajando de un lado a otro. Pero, lo malo, es que apenas podía tener amigos, ya que no podía estar el tiempo suficiente para hacer buenos amigos, y casi siempre estaba solo.
Por fin estábamos en nuestro nuevo piso, era un ático, bastante amplio con una terraza bastante grande. Tenía tres habitaciones, dos cuartos de baño, una cocina y un salón. Mis padres eligieron la habitación más grande, como siempre…, y yo me quede con la habitación que no había sido invadida por el despacho de mi padre. No era muy pequeña, estaba bastante bien. Ya estaba sacando mis cosas de las cajas y colocándolas en la que iba ser mi nueva habitación, cuando mi padre me llamo:
- Angelo ¿puedes venir un momento?
- Claro, voy ahora mismo.
Fui hacia la cocina donde se encontraba mi padre, y le pregunte que necesitaba:
-Dime, papa ¿Necesitas ayuda o algo?
-Hijo, cuando termines de colocar tu cuarto, saldremos a tu nuevo instituto para el traslado.
-Está bien, papa.
Antes de irme, cogí una chocolatina que había encima de la mesa y fui a terminar de colocar mi cuarto.
Cuando terminé de colocarlo, le avise a mi padre de que ya había terminado de colocar y nos fuimos hacia el nuevo instituto.
El instituto se encontraba a treinta minutos de nuestra casa. Aparcamos el coche, y entramos. Era grande tenía cuatro plantas, ojala no tenga que estar subiendo y bajando todo el día. Estaba desierto, solo se encontraban las de secretaria y algunas limpiadoras, normal ya que estábamos de vacaciones. Fuimos hacia secretaria y preguntamos a la mujer que se encontraba allí, por mi traslado. Tras un rato de papeleo, nos dijo que el primer día de instituto teníamos que hablar con el director, para finalizar el traslado. 

Después de aquello, fuimos a comprar algo de comida a un supermercado que había cerca de allí, y volvimos a casa a las siete y media.

domingo, 31 de agosto de 2014

Sentimientos de papel. Capitulo 1

Capitulo 1





Ya casi iban a dar en punto y ahí estaba sentado en aquel banco esperando a que viniera. Pasaban los minutos y seguía sin aparecer, siempre tan impuntual…pero aun así me gustaba.
Me gustaba aquella sonrisa suya, al reírse de mis tonterías, esos ojos hermosos que tiene, su forma de hablar, su forma de actuar, bueno…me gustaba todo de ella.
Ya eran y media, y estaba a punto de irme, cuando la vi aparecer corriendo hacia mí, con su pelo largo y revuelto, de color castaño oscuro, iba con unos pantalones cortos negros y una camiseta blanca de tirantes. Me quede observándola con una cara de bobo, siempre se me quedaba esa cara al mirarla, hasta que por fin llego donde yo estaba y dijo:
-¡Perdóname! Se me hizo tarde, ¡lo siento! ¿Me perdonas? – Dijo con una carita triste.
-Pues…no se, no se…¿Te perdono?
-joo, no te pongas así, sabes que soy impuntual…-dijo tristemente.
-¡Claro que te perdono preciosa!¿Cómo no hacerlo? Lo que importa es que ya estas aquí. – le guiñe el ojo, le sonreí y la agarre de la cintura- Bueno, ¿nos vamos? Reserve una mesa en un restaurante…
-¡Claro! Vámonos – me respondió con esa hermosa sonrisa suya.

Y nos dirigimos hacia el restaurante donde reserve para cenar los dos juntos, una velada romántica, para poder enamorarla…